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Ideas para 1808; Tema del Traidor y del héroe

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En busca ideas para aventurass llego hoy (o vuelvo, que no es la primera vez, y siempre es buen puerto en el que recalar) a un relato corto de Borges, Tema del traidor y del héroe. La propia indeterminación con la que está escrito el relato nos permite un sencillo trasvase. El autor argentino no da más pistas para su localización que “La acción transcurre en un país oprimido y tenaz”, aunque la ubica finalmente en Irlanda, por “comodidad narrativa”. Yo elegiré la España invadida de “1808”, y la universalidad de los temas que se abordan permitiría igualmente llevarlo a mundos fantásticos o de anticipación. Cualquier ciudad sitiada o preferiblemente ocupada nos serviría: Madrid, Zaragoza, Gerona. La historia de “Tema del traidor y del héroe” puede jugarse como un triste epílogo para una guerra cuyo final no dará pie a un buen siglo, o ambientarse en un momento en el que la guerra parece decantarse por el lado de los oprimidos, en el que cada vez ondean al viento banderas españolas más orgullosas y en mayor número.

Os cuento cómo planteo la historia, cómo puede que algún día la desarrolle y os remito al relato original para que podáis captar el espíritu y podáis interpretarlo a vuestra manera.

La ciudad acaba de ser liberada. La gente proclama por las calles ideas revolucionarias y patrióticas y festejan cada hectárea recuperada de manos gabachas. Los Personajes Jugadores llegan en ese momento a la ciudad, puede que reconocidos luchadores por la libertad, apoderados con deseos de participar en la nueva España o como simples retornados a su tierra con cierto renombre. Desde su exilio, han oído historias sobre la valentía de los indómitos ciudadanos, y de entre todos, un nombre es sinónimo de entrega, valentía y carisma a la hora de dirigir a todo un pueblo a la lucha contra el Francés. Llamemos a este personaje Pablo Cornejo Gallaiztegui. Son malas las noticias que reciben. Cornejo murió pocos días antes de la liberación. Sintiendo cercano el momento del alzamiento y la victoria, el héroe se dejó ver por la ciudad, animó a la gente, lanzó proclamas y por la noche, en un acto público, fue asesinado, teniendo tiempo, antes de morir para pronunciar unas pocas palabras que ensalzaban las ideas de libertad y de patria.

Esta es la historia oficial, citada y repetida con orgullo. Pero los personajes, más objetivos, verán cosas que no coinciden. Inmediatamente recelarán del jefe (o jefes) de la Revolución que sobrevivieron y tomaron el testigo del héroe añorado. Tal vez encuentren indicios de que Cornejo Gallaiztegui se sentía amenazado, incluso que sabía que moriría la misma noche en la que efectivamente se produjo su muerte. Los líderes franceses, arrogantes incluso en la derrota, niegan  ser partícipes de la conjura, y los cabecillas de la resistencia rápidamente impiden que sean adecuadamente interrogados. Salen a la luz comunicaciones secretas en las que Cornejo señalaba sus sospechas de la presencia de un traidor en sus filas. El ambiente se va emponzoñando poco a poco y es probable que los personajes lleguen a la conclusión que el asesinato no ha venido de manos francesas, sino de traidoras manos españolas.

El Narrador deberá dejar al alcance de los jugadores pistas e indicios que muestren lo que ha ocurrido realmente.

Hace unas semanas, los líderes de la resistencia a la ocupación francesa se reunieron para discutir un hecho evidente que querían esconder a sus hombres. Sus últimas acciones habían sido intuidas por los gabachos. Agentes encubiertos habían sido descubiertos, lugares de encuentro seguros habían sido desvelados e importantes agentes, localizados e inmediatamente fusilados. Cornejo tomó la iniciativa y mandó a su mejor hombre (el que es ahora líder y del que sin duda habrán comenzado  a recelar) descubrir al colaboracionista. El investigador cumplió su objetivo con extrema eficacia, y enfrentó al cónclave con el auténtico traidor; el propio Pablo Cornejo. Cornejo no lo negó (habría sido ya inútil), consintió sin apelación a su ejecución, pero puso como condición, quizá por postrero patriotismo, quizá por vergüenza, que su ajusticiamiento no pusiera en evidencia ni en peligro a la Patria o a su rebeldía. Consintieron, pragmáticos, sus compañeros y planearon un último día glorioso para Pablo Cornejo Gallaiztegui, con baños de multitudes, arengas valientes y sentidas y con un final que sirviera como chispa necesaria para que la revolución final estallase. Así sucedió, y la muerte del héroe y traidor fue, a partes iguales, ajusticiamiento, catalizador de libertades y redención.

El descubrimiento del porqué y el quiénes del asesinato (sin duda una ejecución legal en tiempos de guerra) pondrá en una nueva tesitura a los personajes; ¿deberán mantener la mentira, cuidadosamente urdida, para que la verdad sea conocida, o juzgarán más importante que el país cierre sus heridas, aun con la mentira como medida final? Una buena forma esta de acabar una partida de misterio y conjuras de “1808” con una importante decisión moral.

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Comentarios
  1. En el cómic de Corto Maltés “concierto en do menor para arpa y nitroglicerina”, hay un argumento similar, incluso con una vuelta de tuerca adicional. Uno de los culpables de la muerte del héroe oficialmente trabaja en el bando contrario, un afrancesado en ese caso. Es el descubridor del verdadero traidor a la patria y el verdadero héroe, pero visto por todos como un traidor

    • Goblin Voyeur Goblin Voyeur

      No conocía la referencia. Sé que hay una versión cinematográfica, “La estrategia de la araña”, de Bertolucci, pero no la he conseguido localizar. A mi me parece una buena historia de por sí, no le daría más giros con traidores que traicionan a los traidores. Gracias por tu aportación.

  2. Es enfocar la partida desde otra perspectiva: Se sabe que hay un traidor y los pjs, infiltrados en el ejercito frances son los encargados de investigar quien es el traidor (ya que ellos son los únicos fuera de sospecha). Claro que investigar eso siendo visto como el enemigo es harto complicado. Finalmente descubren que el traidor es el símbolo viviente de la resistencia, y la única manera de matarlo sin dañar la moral de la resistencia es hacerlo morir como un heroe quedando ellos como unos viles traidores, aunque en realidad los heroes son ellos. :)

    • Goblin Voyeur Goblin Voyeur

      Interesante, el que los jugadores acaben como unos auténticos miserables. Como pongo en la entrada, un final agridulce para una historia de 1808 no me parece mal, pues la verdad, lo que vino después de la guerra fue un siglo bastante pésimo. Lo malo sería que los jugadores van a notar que el camino lo tienen demasiado marcado.

      • Depende. Para empezar no tendrían porque empezar siendo miembros “colaboracionistas” si no podría surgir de ellos mismos y el entrar a formar parte del bando invasor puede ser un episodio más en la partida.
        La opción de como matarle más adecuada, la pueden decidir ellos, simplemente se trata de introducir la opción de que ellos queden como villanos para reforzar las posibilidades del estallido revolucionario, otro cabecilla de la resistencia puede dar la idea o el mismo traidor en su último momento de lucidez… Puede ser un momento memorable el debate que ellos tendrán sobre como quieren quedar. Puede ser épico. Rol en mayusculas. Darle carga dramática a la historia y que ellos mismos lo decidan.

        • Goblin Voyeur Goblin Voyeur

          Ciertamente, el debate puede ser muy interesante; ¡me encantan los dilemas morales! ¿Qué haría yo en una situación así? Seguramente apostar por la mentira, y, en la modalidad que tu propones, castigaría a la persona y encumbraría la leyenda. Y eso sí, SIEMPRE dejaría el final, o al menos el juicio de valor, abierto completamente; el Narrador no ha de convertirse en el juez moral; él decide si las acciones de los jugadores son efectivas o no, pero no si son éticamente buenas o malas… quizá podría escribir un artículo sobre dilemas morales, el tema, al menos, da mucho juego.

  3. Un artículo muy interesante la verdad, y que pone el foco en uno de los aspectos más olvidados a la hora de rolear, que es la historia propia. Para el periodo de la Guerra de Independencia y Trienio Liberal (1820-1823) la cantidad de personajes que encajan en esa tipología y tienen un rico trasfondo detrás es simple y llanamente impresionante.

    Ya sea como inspiración para personajes ficticios o dando un trasfondo más histórico a las partidas, 1808 tiene muchas posibilidades, y una de las más interesantes es la que planteas en el texto.

    • Goblin Voyeur Goblin Voyeur

      Yo, por desgracia, conozco poco de la Historia de la Guerra de la Independencia, pero seguro que las biografías de lealistas, afrancesados y oportunistas da mucho juego. Yo además mantengo que este tipo de tramas puede llevarse a cualquier entorno de guerra y ocupación. Hay mucha gente que da mucha caña a 1808 porque dicen que es un juego ambientado en una época poco interesante. Para mi, la verdad, no es de mis favoritas, pero más que en la época tenemos que pensar en los temas que trata: ocupación, resistencia, colaboracionismo. No sería muy diferente en lo que veríamos en un juego de rol sobre, por ejemplo, la Resistencia Francesa o incluso en Midnight. Gracias, Victor, por tu comentario.

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